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Fin

Las aventuras y desventuras de Avan y Nadea han llegado a su fin tras mucho pensar, escribir y corregir.  Da un poco de pena poner punto final a esta historia después de tanto tiempo invertido, pero también da gusto ver el proyecto terminado por fin. Ni yo misma sabía cómo acabaría la cosa, ni cómo continuaría. Soy bastante caótica y las cosas suelen surgir espontáneamente y sin guión. De ahí que luego pierda tanto tiempo en corregir.  Si la habéis leído espero que os haya gustado, o al menos, os haya entretenido. Y si se os ha escapado alguna carcajada mejor que mejor. Muchas gracias por pasaros por aquí.

Epílogo

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     Nadea y Avan siguieron con sus vidas en sus respectivos pueblos y, siempre que podían, se escapaban a la costa para disfrutar de su mutua compañía. A veces, les acompañaban los lobitos, los vecinos del vampiro (al final se hicieron bastante amigos) o algún familiar. Los que nunca volvieron a la frontera fueron Gureo, ni Parsae.      Al padre de la sirena le sentó como un tiro la situación, pero, curiosamente, la madre la aceptó con gran facilidad. Sabía que su hija no se conformaría nunca con la tranquila vida que podía ofrecerle un tritón de Mar del Fin. Además, le cayó muy bien el vampiro. Parecía que se complementaba muy bien con la loca de su hija y que era ideal para centrarla. Sentía que ese chico pálido y oscuro era muy buena persona y eso le bastaba.      Inizia estaba encantada con su nuera y las dos se reían mucho juntas cuando se veían. La bruja se lamentaba por haberla odiado tan profundamente cuando pensaba que era una sádic...

Tomo 3: CAP 13: Arrepentimientos

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     Avan observaba el agua sentado en la roca de siempre. De tanto visitar la frontera, su piel se iba acostumbrando poco a poco a esa intensidad de la luz, muy escasa para un mito, pero desbordante para una criatura.      Sabía que había hecho lo correcto dándole a entender a Nadea, de la forma más cruel posible, que para él no significaba nada. Así la alejaba y le daba la oportunidad de comenzar una vida mejor que la que él hubiera podido ofrecerle.      Además, Astando le había expuesto de forma rotunda todas las razones por las que la sirena debía volver a su mundo. Y estaba de acuerdo. Pero… pero… Ojalá hubiera habido una mínima opción de permanecer juntos. Se hubiera aferrado a ella como un loco.       Cuando acabó el rito y notó como se desvanecía el efecto de dependencia del lazo, le invadió otro sentimiento, también muy fuerte, que nada tenía que ver con la sed ni con la necesidad de posesión. Sólo quería que esa...

Tomo 3: CAP 12: Segundo intento

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     —Que no quiero —se empecinó Nadea —. Que no. Qué es lo que no entiendes Avan. Me has confesado que me quieres. Me da igual todo lo demás.      La sirena arrugó el rostro enfurruñada y se cruzó de brazos.      Avan, por su parte, se llevó la mano al puente de la nariz pelliscándoselo irritado.      —Que te digo que no es amor de verdad. ¡Entra en razón!      Pero ella no parecía querer escucharle ni por asomo.      —¿Y si rompemos el lazo y luego yo te quiero y tú a mí no? —alegó mirándole con desconfianza —Nunca has apostado nada por nuestra relación.      —Porque es una relación IMPOSIBLE —gritó el vampiro perdiendo la paciencia.      Astando carraspeó para llamar la atención de la joven pareja, que estaba a punto de dejar de serlo, se pusiera la sirena como se pusiera.      —Disculpe joven, pero, me temo que es lo mejor —le explicó el brujo con to...

Tomo 3: CAP 11: El cónclave de brujos

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     Astando interrogó a los chicos exhaustivamente, primero en grupo y luego por separado, cuando por fin logró ganarse la confianza de la sargento de hierro. Aunque Siliba no cedió en que ella debía estar delante en todo momento.      Aún tuvo que aguantar el brujo otra interrupción cuando Inizia se despertó y salió corriendo de la habitación gritando los nombres de sus hijos. Cuando los tres corrieron a su encuentro y pudo comprobar que estaban bien se tranquilizó un poco, aunque se quedó horrorizada cuando se dio cuenta de que a Avan le faltaba un colmillo.      —¡¿Qué te ha pasado?! —preguntó con un hilo de voz.      Pero las explicaciones tuvieron que esperar ante la petición de Astando de continuar con los interrogatorios lo antes posible. Afortunadamente, le llegaron los refuerzos que había pedido al cónclave para acelerar el proceso. Demasiados testigos que interrogar, demasiada información dispersa…    ...

Tomo 3: CAP 10: Preguntas y más preguntas

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     El extraño personaje se hizo cargo de la situación atendiendo a Avan de inmediato. Con experta magia, le alivió completamente el dolor y regeneró lo que pudo de las encías, cerrando la terrible herida de la boca.      —¿Estás seguro de que ha sido un accidente? —preguntó desconfiado —Mi experiencia me dice que el colmillo ha sido arrancado de cuajo. Por cierto, ¿dónde está?      —¿El qué? —preguntó el joven vampiro claramente aliviado de librarse por fin del dolor y las molestias.      —El colmillo. ¿Dónde está?      Un denso silencio se hizo dueño de la habitación, pero lo rompió un chillido que venía del piso inferior.      “Estupendo”, pensó Avan. “¿Y ahora qué?”.      Los jóvenes bajaron en tropel para ver qué ocurría. Alguno casi acabó rodando por los escalones. Estaban llenos de adrenalina y ni siquiera se pararon a pensar que a lo mejor era más prudente esperar en la habi...

Tomo 3: CAP 9: Cómo extraer un colmillo

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     —Pensaba que lo decíais de broma —se quejó Istio más verde que un brujo.      Aun así, parecía encontrarse mejor que Revi, que tuvo que salir corriendo del baño y acabar vomitando en el otro pequeño aseo que tenía la casa de Avan en el piso superior.      Nadea le cogía la mano al desencajado Avan angustiada y llorando a lágrima viva.      El único que no parecía muy afectado era el ensangrentado hombre lobo, que tenía unas tenazas en una mano y un colmillo en la otra.      —Que poco aguante tenéis —se burló agitando el colmillo delante de Avan con una expresión de triunfo en la cara —. Te lo he sacado de un tirón, ¿eh? No te quejarás.       El pobre vampiro temblaba y gemía todo lo bajito que podía, aguantando a duras penas el dolor, que aún le aquejaba, para que no le oyera su madre y el invitado, que aún no se había ido. Afortunadamente, sus hermanos no estaban en casa. Seguramente, Si...